Restauración de Nuestra Señora de la Esperanza

Durante el pasado mes de Junio, la Virgen de la Esperanza ha estado en el taller del imaginero que la talló para cambiarle la expresión de su rostro, ya que no terminaba de gustar entre sus devotos. Se le ha realizado una nueva mascarilla adquiriendo ahora un rostro de una dolorosa más realista, con una expresión de una virgen de mayor edad que la que antes aparentaba y con una mayor expresión de dolor, pero al mismo tiempo transmitiendo una gran sensación de serenidad. Esta imagen, a pesar del gran cambio que ha dado su rostro, sigue teniendo sus rasgos propios que la caracterizan desde sus principios, sumamente expresiva de estilo, tan suave y tan lírico.
Como en todas las restauraciones que se le han realizado a lo largo del tiempo, el imaginero ha seguido el modelo de la bellísima imagen de la virgen de la hermandad de los estudiantes de Sevilla, la virgen de las Angustias.
Además, ha estrenado una nueva salla burdeos y un manto marado, ambos sin bordar. La virgen presenta una rostrillo liso bordeado como en anteriores ocasiones por encajes que resaltan su nuevo y bello rostro. Para esta ocasión, porta la corona de plata.
Aunque esto solo son elementos físicos que tienen la función de mejorar la imagen de la virgen, lo esencial, es la devoción que con el paso del tiempo ha adquirido esta virgen entre sus devotos, siempre bajo la advocación, virgen de la Esperanza.
Después de la restauración Antes de la restauración



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